15 nov. 2009

Plaza

Es el sol de la tarde resplandeciente a través de las hojas de los arboles que llego a ver en el reflejo de tus gafas oscuras. Con mi espalda contra el arbol como respaldo y tu cabellera en el cruce de mis piernas ya no diria par de piernas sino almohada a tu cabeza. Me recomforta estos instantes de silencio entre nuestros versos, conversaciones de flujo poco continuo pero gran contenido reflexivo.

-Que lindo cielo... Alla a los lejos
Que lindo sol... Entre las nubes y este cielo
Que lindo pasto... Creciendo en el suelo
Que linda luz... Iluminando nuestras ideas
Que lindo verde... Que se extiende hasta donde vemos-

Seguis con la cara hacia arriba y quitandote las gafas con las manos suavemente, me adentro en tus pupilas.
-Que lindos ojos...-

Y en una sonrisa pregunto:
-Que dirias si te digo que son lo más lindo, más que el resto de las cosas?

Y en otra sonrisa responde:
-Diria que sos ridiculamente tierno

Me reí convencido de cuán buena respueta fue aquella.

Y Simplemente, baje la cabeza hasta llegar a sus labios.

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